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Abdominoplastia Vs Cavitación

Abdominoplastia Vs Cavitación
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La cavitación estética es un tratamiento para la eliminación de grasas localizadas y la remodelación de la silueta. No obstante, no es el único tratamiento que tiene esos mismos objetivos: la abdominoplastia.

Ambos son tratamientos modernos y que disponen de muchas tecnologías a su alcance. Sin embargo, también tienen diferencias e inconvenientes que los convierten en dos terapias distintas que se adaptan a distintas circunstancias.

Algunas de sus diferencias se basan en los efectos secundarios, los resultados, las indicaciones concretas y el tiempo de recuperación. Diferencias que podemos destacar en puntos inferiores.

Abdominoplastia

¿Qué es la abdominoplastia?

La abdominoplastia es una cirugía de tipo estético que trata de eliminar los colgajos o piel sobrante y descolgada de un cuerpo. Se trata de piel que es realmente problemática y que aparece después de las pérdidas importantes de peso, como en el caso de las embarazadas.

La técnica para llevar a cabo la abdominoplastia es cortar la piel sobrante y la grasa que pueda quedar, para después estirar la piel y cerrarla a través de puntos de sutura. Al tratarse de una operación quirúrgica requiere la presencia ineludible de los profesionales necesarios para su éxito y la hospitalización del paciente.

También es necesaria la anestesia, general o local, que puede provocar algunos efectos secundarios en el paciente.

La abdominoplastia es, además, un proceso que provoca ciertas secuelas como la cicatriz a través de la que se realiza la operación. Puede esconderse con el tiempo (pero suele seguir siendo evidente) o a través de aceites regeneradores como el Bio Oil. No obstante, también es importante seguir los pasos que recomienden los médicos puesto que una mala higiene o un tratamiento incorrecto puede infectar la herida. Además de los problemas que puede conllevar, también hará que la cicatriz resulte más evidente.

¿Cuál es la diferencia entre la cavitación y la abdominoplastia?

La diferencia básica entre la cavitación y la abdominoplastia es que la primera no requiere una intervención quirúrgica con los peligros y consecuencias que puede acarrear. No obstante, lo cierto es que no concluyen ahí las diferencias puesto que otra distinción fundamental es que la cavitación no está destinada a eliminar la piel sobrante como sí trata la abdominoplastía.

Se trata de terapias diferentes que, aunque ambas traten de ofrecer a sus clientes un cuerpo más tonificado o liso, no funcionan de la misma forma. La cavitacion no puede eliminar esa piel sobrante y la abdominoplastía no abre las moléculas grasas para drenar las toxinas y grasas.

Por tanto, podemos hablar de tratamientos complementarios, pero no de sustitutivos. Sin embargo, para dejar firme el abdomen es claro cual es el tratamiento principal.

Lo cierto es que la abdominoplastia tiene unas posibles complicaciones que se han de tener en cuenta. Las contraindicaciones son algo más concretas y no meras recomendaciones como en el caso de la cavitacion. Pese a ello, la principal ventaja de la abdominoplastia es que se realiza en una sola sesión, al contrario que la cavitación que necesita una media de 10 sesiones. La primera cuenta con resultados evidentes desde la salida de la intervención sin necesidad de otras posteriores.

Aún así, la abdominoplastia cuenta con un proceso de curación algo más lento y con posibles dolores para sus clientes, lo que no ocurre en el caso del otro tratamiento. La hospitalización y tiempo de recuperación no es algo a lo que todo el mundo esté dispuesto a soportar. Puede ser de algo más de un mes la recuperación.

Otro inconveniente que puede ser el gran punto débil de la abdominoplastia es que, tras la operación, surgirá una cicatriz difícil de esconder. Según la complejidad de la operación, dicha cicatriz será más o menos grande, pero su presencia sigue siendo visible.

Por su parte, la cavitación no produce marcas ni cicatrices, puesto que no se injerta nada en el organismo. Como mucho, puede provocar algún tipo de pequeño enrojecimiento o hinchazón que desaparece en poco tiempo.

Como diferencia final podemos destacar que el precio varía mucho de una terapia a otra. No obstante, es comprensible que una cirugía tenga un coste mayor dados los gastos del equipamiento, la cantidad de profesionales y la hospitalización. Gastos que son totalmente necesarios en ciertos casos en los que sólo la abdominoplastia ofrece los resultados que el paciente busca.

Sin embargo, no siempre se requiere un tratamiento tan extremo y la cavitación muestra resultados realmente positivos en miles de pacientes.

Tratamiento abdominoplastia

¿Qué tratamiento escogemos?

Tal y como se ha visto, no son tratamientos que puedan escogerse para las mismas patologías.

Si lo que se pretende es estimular el torrente sanguíneo y crear cavidades que conlleven la extracción del líquido lipídico para su posterior drenaje, estamos hablando de cavitación. No obstante, para hablar de resultados, este tratamiento se recomienda a personas que quieran deshacerse de la celulitis y otros problemas de grasa corporal localizada.

Cuando el problema de grasa ha desaparecido, es posible que nuestro cuerpo no recupere la forma tonificada que se espera. Por ello, si otros tratamientos como la presoterapia no es suficiente, se acude a la abdominoplastia para eliminar la piel sobrante del abdomen.

Aquellos que han perdido peso de forma drástica y tienen “colgajos” de piel poco estéticos son los que deben escoger este tratamiento.

Para replegar la piel y recuperar un aspecto más firme es, sin duda, la abdominoplastia más eficaz, pero es un proceso algo más peligroso que la cavitación. No obstante, no existe otro tratamiento que elimine la piel sobrante y no sea invasivo.

Por ello, antes de llegar a ese punto, recomendamos acudir a tratamientos preventivos y sin cirugías que puedan evitar las consecuencias drásticas de una bajada de peso o cualquier otra complicación.

El punto medio en el que ambos tratamientos son totalmente necesarios es tras realizar una liposucción. Ahí es necesario eliminar las toxinas resultantes a través de la cavitación y, comúnmente, hay que reducir la piel sobrante a través de la segunda técnica mencionada. Por tanto, vemos ocasiones en las que deben trabajar en equipo para que los pacientes tengan las mejores soluciones posibles.

Como se ha repetido, estos buenos resultados no se consiguen sin la ayuda de una clínica profesional que sepa cómo actuar con cada paciente para ofrecerle lo mejor. No podemos auto-diagnosticarnos puesto que son los profesionales los que mejor conocen los riegos y efectos de cada caso.